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Mentiría si dijera que no estoy harto de todo. De disfrazarme, de fingir lo que no soy, de mis antiguos compañeros y de los nuevos.

De no poder dedicarme a lo que añoro, de no poder pasear por la verdes extensiones de mi país de adopción, Irlanda.

Mentiría si pudiera. Pero solo me mentiría a mi.

A veces saldría corriendo hacia la montaña, a encerrarme y no ver a nadie más. Recordar aquellos tiempos de camaradería y peligro, cuando estuve con mis compañeros en Alepo o en Mali. Cuando todos me daban palmadas en la espalda por mi valentía, por ayudarles indefinidas veces… y donde compartíamos comida y pensamientos.

Hasta que confesé mi homosexualidad.

Entonces acabó todo aquello. En el ejército legalmente se admite a todo el mundo, pero no se acepta tan fácilmente.

Me hicieron de lado. Todos aquellos que antes me respetaban, ahora me evitaban. Se me rompió el corazón. Y debido al trasplante, me dieron la baja. Gracias a ello pude rehacer mi vida lejos, en uno de los países más bellos de los muchos que recorrí por mi profesión.

Probé a trabajar de todo. Incluso ahora, que me disfrazo todos los fines de semana, siento que mi nuevo corazón tampoco lo acepta.

Mi alma quiere ser libre, libre para recorrer los caminos de hierba, para visitar ruinas y encontrar las maravillas que utilizaban en otra época.

Si, seguramente mi alma pertenece a otro tiempo. Pero no se si a uno futuro, o a uno pasado. Sé que no a éste.

Y mientras me lamento de mi desdicha, contemplo a mi primer amor, aquel que se sienta todos los sábados a verme. Que me observa y nunca me dice nada. Que me hace sentirme admirado, a pesar de que ya no soy tan joven.

¿Algún día seré capaz de decirle algo? ¿Me he vuelto tan cobarde?

Yo, que me he enfrentado a la muerte una y otra vez, no fui capaz de reconocer a mi hijo, ni siquiera verlo, porque me recordaba la vergüenza del acto, y ahora me escondo en un disfraz de plumas.

Hoy quiero que sea el último día de mi vida en el que me ponga las medias o las pestañas postizas.

Quiero que acabe esta pesadilla. Quiero ser libre.

Quiero vagar por los páramos y recoger conchas en la playa. Retomar mi colección de fósiles. Escribir cartas a nadie y pasear de la mano del viento. Quiero ser mi esposa y mi marido, quiero beber la miel y comer el fruto de mi esfuerzo. Mirar las estrellas y contarlas, para comprobar que están todas.

Quiero ser una persona.