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Erase una vez una joven de 15 años llamada Rory, cuya madre acababa de morir. Su padre, que era viajante médico, volvió a casarse a los dos años con una mujer divorciada con dos hijas, una de 14 y otra de 18 años.

Al principio todo fue bien…. Pero el padre tuvo un accidente y falleció, así que tuvieron que vender el piso que tenían y comprarse uno pequeño. Y ponerse a trabajar.

Sus hermanastras se negaron a trabajar así que Rory tuvo que dejar los estudios y trabajar como pinche en un restaurante. Y las mantenía a las tres.

Pasaron dos años. El dueño del restaurante celebraba la boda de su hija e invitó a Rory y a su familia a la cena y al baile. Rory no sabía qué ponerse, tan apenas guardaba un poco de dinero. Así que decidió ir al rastro y comprarse algo.

Llegó la boda y ella se sentía como la hermana pobre, cuando era ella la que trabajaba.

Así que antes de que se acabase la boda, volvió a su casa, cogió su maleta con lo poco que tenía y se fue de casa. Para no volver. Y fue feliz para siempre jamás.