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Corre, corre… se dijo a sí misma mientras huía por la frías y resbaladizas calles del centro de Zaragoza. De poco le iba a servir… al final, la alcanzaron.

  • Buenos días, Paco, dijo la inspectora Torres entrando por la comisaría del centro.- se la veía con ojeras pero siempre educada. La noche había sido dura, su hijo tenía fiebre y apenas había dormido tres horas. Menos mal que había remitido y la estudiante de enfermería que cuidaba a Pablo podría con eso y con más.
  • Buenos días Inspectora, ¿qué tal está su hijo?- contestó amablemente el antiguo compañero de su hermano
  • -Mejor gracias, sonrió levemente y se fue para su despacho

La inspectora Martínez, del turno de noche estaba arreglando el tablón que usaban para el caso estrella, el caso importante del momento y al parecer había sido muy reciente, esa misma noche.

Le dejó un breve informe encima de su mesa junto al informe médico y se fue, casi sin mirarla. Paula se entristeció pues habían sido compañeras y buenas amigas hasta hace poco, y ahora, ni se hablaban. Sólo lo estrictamente necesario, y a veces, ni eso.

Se trataba del asesinato de una mujer de unos 40 años, que había salido de trabajar, de un restaurante del centro. Era la cocinera y se veía una persona bastante normal. En el informe ponía que había enviado a un par de agentes a interrBogar en el restaurante y a los vecinos, por si habían visto algo.

Los informes decían que no había agresión, en el informe provisional, decía que había recibido un fuerte golpe en la cabeza, como si le hubieran lanzado algo, y una vez en el suelo, la golpearon de nuevo hasta matarla.

Cuando pasaban estas cosas, ella, a pesar de haber visto unos cuantos crímenes, no dejaba de pensar en la familia de la persona, en la tristeza que sentiría y a la vez, en lo que le pasaría a su familia, a su hijo, si algún día le pasase algo.

Ensimismada como estaba, no se dio cuenta de que su compañero, Nacho, entraba por la puerta. Ella se giró y le vio, como siempre habría venido de juerga, o se había acostado tarde, estaba un poco despeinado y con la camisa por fuera. Su mirada severa bastó para que se arreglase un poco.

  • ¿Qué tenemos, Paula?- preguntó con voz rasposa
  • Una mujer de 40 años, asesinada a golpes cuando salía de trabajar. No ha habido ni atraco ni agresión. Sólo la golpearon y se fueron.
  • Vaya, – contestó Nacho, sinceramente apenado. Nadie entendía las muertes sin sentido, ni las otras, claro. Y en qué calle?
  • La golpearon desde la calle San pablo y salió arrastrándose hasta Cesaraugusto, donde la remataron. Salía de trabajar de un restaurante cercano. No tuvo suerte.

Nacho cogió los informes, Laura Meléndez nacida en 1975, ¿han ido a su casa? ¿algún familiar cercano?

  • Han ido Juan y Marta al restaurante y luego se pasaban por su casa.

Una llamada les interrumpió. Era Rocío, la ayudante de forense, que tenía más datos.

Se dirigieron hasta el sótano donde estaba el laboratorio forense. Rocío les esperaba junto a la fallecida. La mujer asesinada tenía el rostro sereno. La forense siempre hacía que tuvieran ese  rostro, los familiares nunca veían el rostro del dolor o de la suciedad.

  • Hemos visto algo muy raro… -comenzó Rocío. El primer golpe que recibió, fue en la cabeza, en la parte lateral izquierda, la tiró al suelo, y ella pudo arrastrarse. Aunque al final falleció por los golpes en la cabeza. Lo curioso fue, que el primer golpe que recibió requirió de mucha puntería, puesto que por la velocidad y el trayecto, y de noche cerrada, fue muy difícil acertarle.
  • Quieres decir, que alguien le tiró el objeto desde lejos, ¿y a acertó?, preguntó Paula con asombro
  • Si, contestó Rocío. De unos 10 metros. Y el objeto en cuestión era pesado, así que se trata de alguien muy fuerte, diestro, y con una gran puntería. Después, ella se giró y vio como su asesino le asestaba el golpe normal. Después, se marchó y se llevó el objeto asesino.

Gracias Rocío, si averiguas algo, nos comentas.

Nacho miró a Paula mientras subían, tenía mala cara. Desde que se divorció hace dos años, ya no había levantado cabeza. En su trabajo siempre había sido perfecta, pero hacerse cargo de un hijo de 8 años, algo rebelde, ella sola, con este trabajo, no era fácil. Él se alegró cuando ella se divorció, porque siempre se había sentido atraído por ella, y pensó que entonces podría ser su oportunidad, pero ella no parecía receptiva a ninguna relación. Así que simplemente, lo había dejado pasar.

Pero los últimos meses se sentía molesto porque parece que había conocido a un hombre, posiblemente  el padre de algún compañero y parecía ilusionada. Y entonces él no sabía cómo decirle algo…

Paula se dirigió a su despacho. Nacho, vamos a investigar el entorno. Me parece algo bastante premeditado y no algo casual.
Los compañeros regresaban del restaurante y de su casa. Parece ser que estaba soltera, una persona bastante formal, normal, en el restaurante están hechos polvo, comentó Marta. Se quedó cerrando, limpiando la cocina, como todos los jueves. Se quedaba ella sola porque desinfectaba todos los utensilios. Por otra parte, personalmente vivía sola, el familiar más cercano es su hermana, y sus sobrinos, que vienen hacia aquí.

Entonces esperaremos, dijo Paula. Mientras tanto, ¿habéis visto el móvil o los extractos bancarios?

  • Todo normal. Estamos esperando que nos traigan su ordenador, por si podemos ver alguna cosa más.