Yo soy de las que se tiran a la piscina, de las que, cuando descubren algo interesante, bucean hasta el fondo.

No es un océano de conocimientos con sólo cincuenta centímetros de profundidad, sino que es una laguna enorme con dos o tres metros de fondo. No me quedo en la superficie nadando tranquila, a salvo, sin peligro ni riesgo. Aquellos que profundizan pueden encontrarse un tiburón, o una morena… pero también un tesoro escondido.

Yo nado, nado hasta la profundidad, nado hasta abajo del todo. Y observo. Veo cada una de las piedras, estudio por qué los corales son rosas aquí o por qué los peces guardan a sus crías en la boca. Descubro unas cuevas muy bonitas, y como no son de nadie, las alquilo.

Cuando ya he visto todo lo que hay, me voy asomando…, a ver si mi laguna azul verdosa es diferente que la verde azulada que está un poquito más allá. Entonces un día, salto el arrecife y me voy a la nueva laguna.

Profundizo de nuevo,  hasta el fondo. Buceo con ganas, con pasión. Después empiezo a mirar todo lo que hay de nuevo en esta laguna: nuevos peces y estudio por qué unos tienen espinas, o por qué otros tienen dos aletas laterales. Descubro perlas en unas ostras abandonadas. Creo interesantes formas de crear collares con perlas.

Después, y a veces y solo a veces, vuelvo a la otra laguna y veo que los inquilinos de mis cuevas siguen bien, pero enseguida vuelvo a la nueva y sigo investigando, hablando con las sirenas… hasta que un día, descubro allá fuera en la playa un bosque lleno de árboles frutales. Y de repente pienso, “¿por qué no?”

Y me subo a los árboles y veo el precioso horizonte y me pongo a volar. Vuelo alto hacia la montaña y descubro que en la montaña hay muchos árboles diferentes, y que quizá podría vender los frutos que hay allí. Porque  son frutos exóticos y muy apetecibles, pero nadie los recoge. Se los llevo a los habitantes de las cuevas de la laguna azul verdosa. Los collares de perlas se los llevo a los habitantes de las montañas.

Todo es una simbiosis. Todo es uno y uno es todo. Aquí y allá. Puedo estar en un sitio u en otro. Lo que importa es la pasión y el amor con el que haces las cosas.