Dicen que dormir es morir un poco, pero cuando no lo haces, entonces sí es similar.

Acostarte y comenzar a dar vueltas en la cama, sin conseguir conciliar el sueño; cambiar de posición mil veces… si pusieran una cámara en el techo sobre mi cama, sería como una broma tonta. Ver a una persona dando vueltas de un lado para otro. Hacia arriba, hacia abajo, hacia un lado, hacia el otro lado. Con más ropa, destapándome….

¿Te ha pasado a ti?

Es una sensación incómoda. Escuchas a la persona de al lado  roncar. Mientras, tú estás pensando en mil cosas y en nada a la vez. Intentas meditar, intentas no pensar, pero tu mente te juega una mala pasada, impidiéndote descansar.

Así a diario…

Así, durante más de dos meses.

Las pastillas son inútiles. Mis pensamientos circulan obsesivamente.  El ruido de los ronquidos acaba por desquiciarme.

He pensado que podría hacer algo más radical. Hace dos noches, decidí comenzar por acallar los ronquidos. El problema fue cuando el enfermero de noche me descubrió con la almohada sobre mi compañero de habitación.

Así que ahora estoy en una celda aislada, ¡y puedo dormir! ¡por fin! La celda está completamente aislada, recubierta de colchones. Y para evitar que me autolesione, han decidido que estaré mejor con las cinchas puestas. Así que ahora sólo miro la luz del día a través de la ventana. Las estrellas se suceden con las nubes, el sol o la lluvia.

Eso me distrae…

Me distrae hasta tal punto que duermo profundamente.

Por fin…